La inequidad de la niñez de los pueblos originarios es inocultable en la Argentina. Los indicadores de Salud, Educación, Trabajo Infantil, Discriminación, entre otros, señalan que para ellos el acceso a los derechos es un camino muy difícil. En el último mes quedaron expuestos en los medios, aunque de su realidad se dijo poco y nada. En este informe, un panorama sobre la situación socioeconómica de chicos y chicas indígenas, sus testimonios, y el de expertos, docentes y funcionarios.

Foto: www.periodismosocial.com.ar
fuente: www.Periodismosocial.com.ar
La vida es más desigual para los chicos y chicas de las comunidades aborígenes en nuestro país. Y aún más grave: es una desigualdad naturalizada, a la que nos fuimos acostumbrando con el paso del tiempo.
Si en los discursos los niños siempre aparecen como los únicos favorecidos, alcanza con repasar algunos indicadores sobre la infancia y adolescencia indígena para tener real dimensión de lo que en verdad ocurre: el acceso a la escuela es más difícil para ellos, la posibilidad de finalizar los estudios secundarios es una excepción, conseguir atención médica de la misma calidad que el resto de la población es difícil, al igual que escapar del trabajo infantil o la explotación laboral, y lograr que todo eso tenga visibilidad, que se sepa, que se creen políticas públicas para cambiarlo, casi un milagro.
Este mes, la edición del Capítulo Infancia X Mes está dedicada a analizar en profundidad cómo viven miles de chicos y chicas de pueblos originarios en nuestro país.

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